martes 10 de noviembre de 2009

Cómo funciona un medio de comunicación

Uno llega, saluda, se quita la chaqueta, la cuelga en la percha, se sienta en su puesto, enciende el ordenador, pone su clave, abre el sistema, borra de la carpeta lo del día anterior y, si acaso, guarda lo que considera que vale la pena, echa un vistazo a los cables de las agencias, hace su lista de previsiones, las ordena por orden de prioridades, imprime la lista, se la lleva al jefe, se tachan cosas, se dice sí a otras, es cosa de un minuto, se vuelve a su sitio, vuelve a abrir la página de las agencias, repasa lo que ha visto antes de que en Colombia acusan a Hugo Chávez de amenazar con hacer la guerra, le da por mirar lo que dijo Chávez exactamente, comprueba que no amenaza a nadie con hacer la guerra, selecciona una frase completa del presidente de Venezuela para escribir la noticia sin utilizar la palabra amenazar, selecciona de paso una serie de cosas que pueden ilustrar un poco mejor el vallenato colombo-venezolano, repasa las noticias sobre el asunto, todo dios habla de "amenazas de guerra" de Chávez, se pone de mala hostia, les lee la frase completa de Chávez a los compañeros y dicen que efectivamente, no amenaza, pero se le mira con careto de qué más te dará, y por eso mismo a lo mejor uno termina escribiendo con peor baba de la que ya se le había ido generando por naturaleza, y se imprime, y se vocea todo tal cual está escrito en el micrófono.

Luego resulta que en el Telediario se hace una conexión en directo con Bogotá para preguntar por las razones de las "nuevas amenazas de Chávez". Y uno se bebe su vinito y se ve en la obligación de escribir esto en este blog submarino. Donde tampoco hay censura. ¿Qué os habíais creído? Lo que hay es mucho gilipollas.

miércoles 4 de noviembre de 2009

José Luis López Vázquez

José Luis López Vázquez me parecía cutre cuando era pequeño: porque él era pequeño, calvo, con bigote de esos tiempos, tenía la voz rara y hacía gestos extraños. Encima se juntaba con Gracita Morales, que de gracia pues sí, más bien poca, o mucha si a uno le gusta reírse de los aparentemente parapléjicos mentales. Que no era mi caso.

Luego José Luis López Vázquez se hizo viejo de repente y su calva ya no brillaba ni su bigote era tan cutre ni sus aspavientos tenían que ser por fuerza una cosa así como histérica. No. De pronto José Luis López Vázquez se hizo actor. Doscientas películas después. Gracita Morales ya estaba criando malvas en el cementerio de la Almudena.

Pero va y resulta que según la agencia EFE, José Luis López Vázquez, con ese nombre tan largo y tan fácil, en realidad, era el prototipo del español "superado por los acontecimientos" en tiempos de blanco y negro franquista, postguerrero, católico y nacional. Que resulta que los directores de los que no se acuerda ni dios porque están muertos desde la hermosa transubstanciación, o porque están muertos de verdad, supieron sintetizar a aquel español derrotado, vencido, o vencedor y herido, en la figura calva, bigotuda e histriónica de José Luis López Vázquez. Eso dice la agencia EFE, que también nació en aquella época, por cierto.

Total: que José Luis López Vázquez, el niño que se subió a las tablas del María Guerrero porque no tenía ni pa comer, al que su padre le había abandonado, el niño viejo que todos los españoles llevamos dentro, ese José Luis López Vázquez, es nosotros. Triste hasta en las fotos de reconocimiento, honra y loor; triste en esas fotos de portadas de muertos que nos dan los periódicos esta semana; triste más triste que Agustín González, que también era histriónico, cutre, melancólico y derrotado pero vencedor herido; triste como me parece que es el arte cinematográfico español.

Que me parece que José Luis López Vázquez se murió sin querer. O a la inversa: que lo fuimos matando sin querer queriendo, haciéndolo más viejo todavía de lo que ya era cuando andaba por el teatro. Adolescente, histriónico, envejecido, romo y de felicidad imposible.

No se merecía que se lo llevasen en una cabina. Así. En silencio.

martes 30 de junio de 2009

Buen reportero

Muy rápido, que quiero ver el documental de Alberto Arce sobre Gaza en La2 (diecisiete minutos de retraso, por ahora). Pablo Ordaz está mandando buenas crónicas desde Tegucigalpa. Hoy ha conseguido hablar con el presidente golpista Micheleti ("Gorileti", según algunos). Este es el enlace.

Así, sí.

jueves 25 de junio de 2009

Indies, y saben tocar

Pasa muchas veces. Si fuesen de Birmingham, Glasgow o Bristol se nos caería la baba y nos compraríamos camisetas de colores más o menos llamativos con un troquel de su jeta, su símbolo o su "britaneidad" en general. Pero como son de Murcia pasa que ni puto caso. Pues por este blog que no quede. Klaus & Kinski saben tocar y me gusta la idea de hacer una manifestación en un salón.


Perdición

Quiero ser como ese profesor sirio, siriano o libanés que se levanta a las seis de la mañana, escribe hasta las diez, sale a ver la vida y comer, vuelve para hacer la siesta, escribe otra vez y a las diez se bebe su vaso de arak que, imagino, le da qué pensar sobre el centésimo libro que ha parido después de otra jornada sin que el tiempo se le vaya entre los dedos, como le pasaba a Bambino con el agua y el amor.

A mí no me sale. A mí se me escapa el tiempo. O pasa. A Calamaro le llama la atención que con el pasar del tiempo él se va perdiendo, y que se va poniendo menos. Como si tuviese que ver. A lo mejor sí. A lo mejor por eso lo que él se pone es colágeno en la frente o por ahí, según cuentan los que dicen que está loco.

Lo que pasa es que somos unos egocéntricos y pensamos que perdemos el tiempo cuando lo que nos perdemos somos nosotros mismos, puede ser la lección más o menos canalla de Calamaro. Y del profesor sirio, siriano o libanés. Porque, que se sepa, el tiempo es de nadie, y además es relativo. Viaja en tren.


viernes 12 de junio de 2009

Se vende gloria

Acabo de leer en la Folha de São Paulo que la lista de fichajes no se cierra con Cristiano Ronaldo y Kaká. Que el Madrid también quiere a Ribery, Villa, etc. y a... Zlatan Ibrahimovic. Los puntos suspensivos aparecen porque los primeros nombres ya se conocían. El segundo no. El segundo era cosa del Barça, era un rollo culé. El tío ha dicho hoy que ya sabe dónde va a jugar la temporada que viene, pero que prefiere guardárselo para él. No es para estar tan tritanquilos.

Llevo todo el día pensando que Florentino Pérez es como un mago al que le falta la capa con estrellas, el gorro picudo y una vara para transformar las piedras en palacios o castillos. Se puede decir que la magia en realidad son los multi millones que tiene Florentino Pérez en bancos, cajas, constructoras y empresas de energía. Pues sí. Es verdad. La magia igual no existe. Pero el jeque dueño del Manchester City tiene más millones que Abrahamovic y que Florentino juntos y con lo que se queda es con los retales caprichosos y endiosados que no encajan precisamente en equipos como el Madrid o el Milan. La magia entonces es ofrecer un pastón y vender una idea maravillosa, un "equipe dos sonhos", como dicen en São Paulo. Vender gloria. Que es lo que quiere un chaval de ventitantos años cuya vida y la de sus descendientes de quinta generación ya está completamente asegurada.

O sea que al final Florentino va a resultar que es un mago de la gloria. Es el dueño y por lo tanto el vendedor de los laureles. Ya puestos, estaría bien que algún escandalizado le pusiese precio a la gloria. En euros o en libras esterlinas. Por curiosidad.

miércoles 10 de junio de 2009

Viejos

En mi edificio viven varios viejos. Los hay que se ven y los hay que no. La de mi planta es de las que no. Vive sola, entre joyas, batas y cosas que fueron de lujo. El otro día unos vecinos subieron a preguntar cómo estaba. Y bien, que estaba bien. Pero que no quería ir a una residencia. Se metió pa dentro con sus zapatillas rosas y ya no la vi más. Ni la oí.

En el bajo hay uno de los que se ve. El otro día salió a las dos de la mañana de casa. Un viernes por la noche. Supongo que para echar un ojo a las adolescentes que salen de los bares del barrio. Salía furtivo del portal pero tuvo la mala suerte de cruzarse conmigo, que volvía. Se le vio en la cara que no le hizo gracia el encuentro. Supongo que a él le apetecía voyeurizar a solas y en secreto.

Los otros viejos salen en pareja, como si quedasen en el tercero para darse ánimos en el ascensor antes de salir a esas calles peligrosas, calles del diablo. Por eso algunos dejan cuartillas con cosas de dios, el opus o Rouco Varela en la portería. Como si fuesen folletos de Vitaldent. De hecho, al lado de los folletos de Vitaldent. Esos no sé a dónde a van. Aparte de la iglesia puede ser que vayan a la perfumería de la esquina. Que me huele a incienso.

Cuando sea viejo, si llego, intentaré morir en la playa. De muerte natural.

viernes 5 de junio de 2009

Virginidad

Puede que este blog corra el riesgo de convertirse en una especie de nota a pié de página de El País. Seguramente a alguno ya se le habrá ocurrido. Pues vale. No me voy a justificar. Escribo de lo que me apete y cuando me apetece. Y ya.

Hoy aviso de que la edición del periódico global en español publica las fotos que Berlusconi no quiere que se vean en Italia. Las fotos de Silvio con las vírgenes. En su mansión de Cerdeña. De cumpleaños o no. Básicamente en bolas.

Dicen en portada que Berlusconi denunció al fotógrafo Zappadu por violación de la intimidad después de que el "no-paparazzo" intentase vender el lote a la revista Panorama (de Mediaset) por un millón y medio de euros. Silvio no aceptó y ahí empezó el proceso judicial. En principio las fotos están confiscadas pero El País se ha hecho con unas cuantas. Lógicamente porque Zappadu se las ha dado. Probablemente a cambio de un poco de dinero. O un mucho.

El buzo se pregunta si está bien pagar por esas cosas. Otras veces, los mismos que han pagado dicen que no, que es malo. El buzo se sumerge y no dice nada. Además prefiere a las que ya se dejaron la virginidad en otros veranos.

jueves 28 de mayo de 2009

Dejó de existir

Pantallazo de Elbuzo, a las 12:00 PM

Es el fin. El Barça dejó de existir. Justo cuando el Barcelona consigue tres títulos en un año, justo cuando -vamos a exagerar- la esencia del fútbol se manifiesta en la existencia de un equipo, va El País y se lo carga, lo transforma en mito, en cuento, en cuenterete, en naracción maravillosa situada fuera del tiempo histórico, en cosa a la que se le atribuyen cualidades o excelencias que no tiene.

Pero la realidad va por otro camino. El Barça, efectivamente, existe. Ayer lo vimos en la tele. Estaba ahí. Y marcó goles. Por lo tanto lo que tal vez no exista sea la calidad periodística del periódico que dice que ha dejado de existir. O el conocimiento de la lengua por parte de sus redactores. O el criterio de sus directivos.

O sea que lo que en realidad es mítico es El País, porque ha dejado de tener las cualidades o excelencias que tal vez tuvo. Q.E.D.

miércoles 27 de mayo de 2009

Quedan por vivir

Los años de cambiar cromos de Joaquín y Manjarín o de andar por ahí fijándonos en las insignias de los coches también tenían pelotas de goma que guardábamos en el cajón entre los calcetines y los calzoncillos blancos. Me alegro por los chavales de ahora en el colegio Jovellanos. Cada uno tiene lo que le toca. Estoy localista, buceando en la distancia.


Tiempos de paz

Foto: J. Cimal - El Comercio

Cuando las cosas iban bien les dieron palos. Ahora que no está la cosa para tirar voladores se les firman los papeles que piden y ya pueden levantar el puño izquierdo porque en la mano derecha llevan la bolsa de Modas Morollón. En realidad puede levantar el puño que sea porque, por una vez, el gobierno(s) tiene prisa por quitarse un poco de humo de la calle, no vaya a cundir el ejemplo.

Cándido González Carnero -que era "Patilles" antes de que se las cortase- me cae bien. Veinte minutos antes de que lo metiesen en un coche con destino a Villabona lo vi con la guaja por donde la Feve cargando una pancarta. Luego lo sacaron a toda hostia justo en frente de donde ahora se le ve salir de la foto, por fin alegre, aunque sea a última hora, aunque sea para que le firmen la garantía de la jubilación.

Naval Gijón puede cerrar en paz.

domingo 24 de mayo de 2009

El último suspiro

Foto: El Comercio

Gol de Bilic, croata, católico, que tiene una virgen tatuada en el hombro, que reza con el cura Fueyo antes de los partidos, que remató de cabeza un centro de Maldonado, que no jugó nada en toda la temporada que ya se está acabando pero que no evita el sufrimiento hasta la última jornada. Como el año pasado. Hay que estar ahí.

viernes 15 de mayo de 2009

Dame fuego


Hay periódicos que utilizan lo que quiera que se ponga por delante para joder al que gobierna si es que no coincide con lo que conviene. Lo hace El Mundo y lo hace La Nueva España. No conozco a nadie en el primer diario pero alguno me suena del segundo. En realidad desprecian a ese ciudadano que pone fuego en los neumáticos pero no queda nada mal para la galería de fotos que regala o casi la agencia EFE. Es un síntoma de malestar social. Está bien. Ya era hora. Mira que mal.

Pues sí. Mal. Mal Naval Gijón, que cierra ahora, dentro de dieciséis días. Este buzo ya puso una imagen del último barco. Ahora son los últimos prejubiletas. Que no saben si les van a pagar lo que les deben y por eso queman cosas. Por eso y por joder. Por llamar la atención. Por rabia y porque sabe Dios cuándo va a ser la próxima. Aprovecha.

Además cada vez somos menos. Mira la foto. Hace diez años había ahí unos chavales con la funda como tú. Ahora no. Ahora te toca a ti, que eres de los últimos pringaos. Ya no está aquel del casco que utilizaba botes de acetileno para hacer fuego fatuo o no tanto a los maderos empastillados que se ponían en fila para cargar desde la esquina del bar. No sé qué fue de aquel del casco de moto blanco. Debía ser temporal. Marchó.

La lucha obrera ya no es una expresión válida. A mí me lo dijeron una vez: "aquí no se usa la palabra lucha". Bueno. Pero a mí se me escapó alguna vez más. Por vicio. Ahora, mira, es como de antes. Veo la foto y en el periódico digital veo un anacronismo. Es una edición pasada. Es de la hemeroteca.

Pero si la miro al revés el anacronismo es el periódico y soy yo. La hemeroteca es la vida del buzo que quiere hacer pum, pum y echar un fuego a eso que hay que quemar.

Soy un buzo anacrónico y tengo ganas de oler a gasolina.

domingo 10 de mayo de 2009

Ya no hay luz en TLG

Hoy la crisis, la especulación, la avaricia o la incompetencia se llevaron definitivamente por delante lo poco que quedaba de Televisión Local Gijón. TLG. Telegijón. Puerto de Palo número 4. 985 09 45 46, ya no pueden llamar a ese número para dejar sus quejas, ciudadanos de Gijón. Ni en Puerto de Palo número 4 hay esta noche una lucecita como la que dicen que había en El Pardo. Esta sí que lucía. Yo la vi muchas noches.

Claro que eran otros tiempos. De cuando al ministro Cascos le hacían el pasillo de los campeones por las autovías que decía que hacía pero que luego siguen por ahí más o menos inconclusas. Cosas de las mayorías absolutas. También Tini tenía mayoría absoluta de aquella. Su primera etapa en Suárez de la Riva. Tenía muchos proyectos que contar cada tres meses en la única televisión que se veía decentemente en el área central de Asturias.

Pero esto son cosas aburridas. Esto lo saben todos los que hayan puesto la tele en los últimos diez años o así. Lo que ya no sabe todo el mundo es que de vez en cuando un valiente -que no era yo, naturalmente- tenía que subir al Picu San Martín en noches de tormenta porque se había jodido la antena. O, peor, coger la autopista hasta el Gorfolí, que mira a Avilés y al aeropuerto surrealista de la entrañable comunidad autónoma. No eran heroicidades. Eran cosas que había que hacer porque si no, simplemente, no se veía nada. Gajes.

Me pasó una vez que fui a Las Mestas al Hípico, no traje ná de ná, y se cagaron en dios por mi culpa. Que asumí, qué iba a hacer. Ese día aprendí una de las cosas valiosas que me enseñó TLG: cuando se sale, siempre hay que traer algo. Lo que sea. Porque salir cuesta dinero y porque, sobre todo, corres el riesgo de dejar tirado a un compañero que espera por algo. Ese lo que sea. Pa ir tirando. O pa lucirse, da igual. La cuestión es que este trabajo es colectivo, aunque el refalfiu y la soberbia le haga pensar a muchos que pueden vivir de su enorme yo. Ego.

Claro que había egos en TLG. Como en todas partes. Pero de esos no me acuerdo. Me acuerdo de las risas, las prisas, la máquina de café -siempre hay máquinas de café, las furgonetas a las que se les quemaban las ruedas. Me acuerdo de la noche y la madrugada. Me acuerdo de madrugar y ver asaltar un astillero. También me acuerdo de un Villa nada maravilla señalándonos con el dedo en la fiesta minera a la que no tenía que haber ido porque era mi primer día de vacaciones pero la compañera se había puesto enferma y a Sanz no se le ocurría a quién más podría llamar, así que fui yo para de paso conocer a ZP antes de ser ZP rindiéndole pleitesía al que le había ayudado a llegar al cargo -traición a Matilde mediante.

Luego volvimos por Pajares aquella tarde de septiembre hasta la calle Puerto de Palo número 4, donde escribí mi último reportaje para la tele. Era domingo, hacía sol y pensé que no hacíamos un mal trabajo.

jueves 7 de mayo de 2009

Com inspiração

Foto: John Sibley/Action Images

Andrés Iniesta marcó en el minuto 93 y el bar de color verde del centro de Madrid pareció El Molinón con el gol de Bilic, las cañas se cayeron y los vasos estallaron en el suelo, la tía que se había ido porque lo pasaba mal reapareció como por arte de magia y a mí casi se me acaba la voz porque sí.

Luego me lo explicaron desde un bar de Londres. Había sido una victoria que hacía justicia no sólo al fútbol sino a la vida. A lo mejor es exageración, vale, pero hay que exagerar de vez en cuando porque hay motivos, porque nos gusta gritar y porque el chaval de Albacete hizo arte con su pie, con efecto, con fuerza, al fondo de las mallas.

Madrid gritó, lo sé, y eso que era el Barça. Al revés, me dijeron desde otro bar (en Gijón), seguro que no pasaba. Seguro. Pero había algo universal en el pie de Iniesta. Yo creo que había alegría y verdad.