Uno llega, saluda, se quita la chaqueta, la cuelga en la percha, se sienta en su puesto, enciende el ordenador, pone su clave, abre el sistema, borra de la carpeta lo del día anterior y, si acaso, guarda lo que considera que vale la pena, echa un vistazo a los cables de las agencias, hace su lista de previsiones, las ordena por orden de prioridades, imprime la lista, se la lleva al jefe, se tachan cosas, se dice sí a otras, es cosa de un minuto, se vuelve a su sitio, vuelve a abrir la página de las agencias, repasa lo que ha visto antes de que en Colombia acusan a Hugo Chávez de amenazar con hacer la guerra, le da por mirar lo que dijo Chávez exactamente, comprueba que no amenaza a nadie con hacer la guerra, selecciona una frase completa del presidente de Venezuela para escribir la noticia sin utilizar la palabra amenazar, selecciona de paso una serie de cosas que pueden ilustrar un poco mejor el vallenato colombo-venezolano, repasa las noticias sobre el asunto, todo dios habla de "amenazas de guerra" de Chávez, se pone de mala hostia, les lee la frase completa de Chávez a los compañeros y dicen que efectivamente, no amenaza, pero se le mira con careto de qué más te dará, y por eso mismo a lo mejor uno termina escribiendo con peor baba de la que ya se le había ido generando por naturaleza, y se imprime, y se vocea todo tal cual está escrito en el micrófono.
Luego resulta que en el Telediario se hace una conexión en directo con Bogotá para preguntar por las razones de las "nuevas amenazas de Chávez". Y uno se bebe su vinito y se ve en la obligación de escribir esto en este blog submarino. Donde tampoco hay censura. ¿Qué os habíais creído? Lo que hay es mucho gilipollas.
Luego resulta que en el Telediario se hace una conexión en directo con Bogotá para preguntar por las razones de las "nuevas amenazas de Chávez". Y uno se bebe su vinito y se ve en la obligación de escribir esto en este blog submarino. Donde tampoco hay censura. ¿Qué os habíais creído? Lo que hay es mucho gilipollas.


