Escribo esta entrada de año nuevo solo para ti. Escondo la tilde en solo. Es moderno. Como Stevie Wonder. Bang Bang. Para empezar.
Escribo el día de año nuevo sólo durante un rato porque esto es radio. La radio, ya se sabe, se esfuma, no se lee, no se queda grabada. El podcast es antiradio: hago apología del como vino se fue. Nada.
EYI. Soy un buzo con una melancolía sola. Con una única melancolía. Monomelancólico. Que eres tú. Sí. La única que hay, la única posible. Aquí sigo a Aute, y te lo pongo, venga, una vez más. Una sola vez más.
Ahora supera esto. Una cosa cubana. Una cosa como de París. Una cosa como entre Pirámides, Moncloa y la carretera de la Coruña. Voy en bicicleta. Vamos en bicicleta. Lo único que pido es una bici contigo para empezar el año, como el año pasado, y así se hace el camino. Si no, mira, es como para ponerse Caetano.
Así que este es mi trato. Propongo un fin del sinsonte melancólico que repite lo que cantan otros. Propongo que lo sustituyamos por una orquesta de cuatro manos, las tuyas y las mías, que son de dedos free-lance, indefinidamente interinos, pero que tocan esto que llamamos amor.
domingo 1 de enero de 2012
sábado 10 de abril de 2010
Bailando pogo
Bailamos sin pegarnos hasta que suenan las canciones que sugieren pogo y a mí me apetece pisar cabezas que no sean las de mis amigos. Me apetece pisarle la cabeza a ese mongol de polo y chaleco de plumi. Mi hermano tiene razón: la peña que no se quita la chaqueta en el bar es para matarla. Mucho más en la pista de baile. Y encima se acerca. Se pone a tiro. Que te la estás buscando. Y le cae un empujón. Y otro. Y se pira. Pero luego está el alto desproporcionado. "El baloncesto es un juego de tías que practican tíos deformes". Lo oí en una película. Es la puta verdad. Que miran con desprecio, joder, desde su altura deforme. Que esto no es Suecia, hostia. Pero cambian la canción, y las chicas se han apartado esperándose lo peor. Y nosotros nos calmamos. Me pido otra copa. Me estallan los oídos. Bombay con tónica. Ocho pavos. A la mierda la crisis. Que es viernes. Tengo ganas de que pongan otro pogo en la pista y que el alto deformado me mire con esa cara de subnormal que tiene para dar un salto en plan Fernando Couto. Mierda. Ya estoy hablando de fútbol. Es el puto clásico. Juro que no soy de los que está obsesionado con Messi. Que no. A mí me importa más lo que le va a pasar a Stark, timador, heroinómano, fracaso, pedazo en mil pedazos. Me importan más el corte de pelo de Istar, las palabras interpretadas de Doña África, las aventuras de Papá Pingüino, o la posibilidad por remota que sea de que esa mirada se fije en mí el tiempo suficiente como para ofrecerle un café por la mañana.
jueves 8 de abril de 2010
Antifacebook
Facebook mata al blog. Pones una frase y te piras. O no la pones. O no la lees. O no pinchas en el vídeo pero dices que sí que lo has visto. Se hace como que se está aunque no pintes nada. Pero estás. Y tienes muchos amigos. Muchísimos. Amigas mejor. Con fotos. Que estén buenas. Eso farda mucho. Si pones una foto bohemio eres la hostia. Si pones una de cuando eras bebé se pueden provocar espasmos de ternura. Si pones un dibujo molas poco, a no ser que seas un dibujo de pocoyó. Te invitan a charlas a 500 quilómetros de distancia, por si te apetece ir. Te invitan a campañas, a grupos de señoras que..., a cenas, a fiestas, a conciertos. Te recuerdan que han escrito un artículo, que publican un libro, que sacan un documental, una película, un comic. Regalan ponys de granja, pistolas de mafiosos, poker texas hold 'em, juegos de palabras.
Facebook es un juego sin fin. Es para ludópatas, con la diferencia de que aquí no se larga uno del bar cuando revienta la máquina. La máquina sigue estrujando. Y los blogs van palmando. Los libros ya llevaban muertos una temporada.
El buzo está pensando en sumergirse.
Facebook es un juego sin fin. Es para ludópatas, con la diferencia de que aquí no se larga uno del bar cuando revienta la máquina. La máquina sigue estrujando. Y los blogs van palmando. Los libros ya llevaban muertos una temporada.
El buzo está pensando en sumergirse.
miércoles 7 de abril de 2010
Té tip
Alí me sirve un kebab en un bar sin clientes porque el viejo paquistaní de la barra es un amigo del camarero y no cuenta. Pregunto por los PG Tips que hay detrás de la barra, caja grande, cuadrada, con las hojas del té dibujadas en verde de la India. Alí repregunta. Hablamos de Inglaterra y de los 104 años, según sus cuentas, de dominación Raj. Dice que es de un pueblo cercano a Islamabad, donde no hay nada, que su padre es profesor, que tienen búfalas, que tienen cuatro caballos. Dice que después me regalará unas bolsas de té. Dice que el mejor país de "Eurropea" es Alemania. Hace mucho frío, pero es muy bonito. Me voy comiendo el kebab y Alí me pregunta si puedo leerle algo. Es una hoja del hospital, un consentimiento informado, por el cual un Tajullah Hussein declara estar de acuerdo con que le enchufen un rayo láser en un ojo a cambio de no decir ni mú en caso de que le dejen tuerto. Y que está de acuerdo con que le hagan fotos de la operación. Y que no le importa que le filmen. Tajullah es el viejo de la barra. Alí traduce mi español y se callan.
Me acabo el kebab. Me acabo la caña -a esta invita la casa. Me voy sin recoger mis PG Tips. Las bolsitas tienen forma de pirámide y dejaba que soltasen su té escuchando a los Flaming Lips en una habitación con vistas a casas terraced.
Me acabo el kebab. Me acabo la caña -a esta invita la casa. Me voy sin recoger mis PG Tips. Las bolsitas tienen forma de pirámide y dejaba que soltasen su té escuchando a los Flaming Lips en una habitación con vistas a casas terraced.
martes 2 de marzo de 2010
Justicia universal
¿El juez Eloy Velasco ha tenido acceso directo a los ordenadores supuestamente encontrados en el campamento de Raúl Reyes o ha sido el gobierno colombiano el que le ha pasado una información previamente solicitada? ¿El juez Velasco es consciente de las dudas de la Interpol al respecto del origen de los documentos encontrados en los ordenadores supuestamente pertenecientes a Raúl Reyes? ¿Es un director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras del gobierno de Venezuela el Gobierno de Venezuela? ¿Son unas cartas entre miembros de ETA de principios de los años noventa del siglo XX indicio suficiente de la cooperación entre ese grupo y las FARC una década más tarde o incluso la actualidad? ¿Es la coincidencia en el uso de material explosivo -granadas- y lanzadores de los mismos -tubos- prueba del intercambio de conocimientos y prácticas entre dos organizaciones armadas? ¿Puede el auto de un juez español suponer la colaboración con las FARC del gobierno de Venezuela porque una cita apócrifa asegura que un ciudadano llevaba un chaleco con el distintivo de los servicios secretos venezolanos mientras acompañaba "desde Maracaíbo" a unos miembros de ETA que iban a recibir/impartir cursos de explosivos en la selva?
En resumen, ¿puede la justicia española dejar de hacer el ridículo?
En resumen, ¿puede la justicia española dejar de hacer el ridículo?
sábado 20 de febrero de 2010
La ambigüedad
El asesinato del comprador oficial de armas de Hamas en Dubai supone un problema múltiple. Es un problema, en primer lugar, para la policía del Emirato, que ha visto en diferido por circuito cerrado de televisión cómo al menos once extranjeros se mueven a sus anchas por el país con el fin de matar a otro ciudadano extranjero. También es un problema para el Mosad porque le acusan de ejecutar una operación que, en todo caso, conviene que mantener en la discreción la mayor cantidad de tiempo posible. Citado el Mosad, el caso supone que el gobierno de Israel también tiene un problema y que sus embajadores europeos tienen que salir de sus agujeros para decir que no pueden ofrecer más explicaciones. Desde luego es un problema para los gobiernos occidentales que colaboran con el israelí en asuntos como el intercambio de pasaportes y que tienen que hacer el paripé de llamar a consultas a esos embajadores oscuros y faltos de explicaciones. Naturalmente es un problema para Hamas, que ha perdido a un cuadro importante en una circunstancia impropia de una organización clandestina como es el hecho de que su comprador de armas pasease por la vida sin guaraespaldas. Faltaría más: es un problema para la Autoridad Nacional Palestina y su jefe de seguridad, dos de cuyos hombres fueron detenidos en Jordania y trasladados inmediatamente a Dubai por su supuesta implicación en el asesinato.
Pues bien, este asunto se olvidará a la velocidad de la luz. O mejor, se desvanecerá, desparecerá, dejará de existir. Precisamente por ser tan problemático, por ser apasionante, por tocarle los cojones a tanta gente, el asesinato de Mahmud al-Mabhou en la habitación de su hotel pronto será una cita más con la que ilustrar el historial del Mosad. Sin confirmar. Sin negar. Política de ambigüedad.
Aunque los muertos no sean ambiguos.
Pues bien, este asunto se olvidará a la velocidad de la luz. O mejor, se desvanecerá, desparecerá, dejará de existir. Precisamente por ser tan problemático, por ser apasionante, por tocarle los cojones a tanta gente, el asesinato de Mahmud al-Mabhou en la habitación de su hotel pronto será una cita más con la que ilustrar el historial del Mosad. Sin confirmar. Sin negar. Política de ambigüedad.
Aunque los muertos no sean ambiguos.
viernes 12 de febrero de 2010
Irán para niños
Irán está bloqueando las comunicaciones. Lo dice el gobierno de Estados Unidos porque la oposición que ellos pagan a través del ISOG no consigue mandar mensajes. A la hija de Dick Cheney no le cogen el teléfono en Teherán. Aún así, el TD-2 consiguió ilustrar la información sobre el aniversario de la Revolución Islámica con unas imágenes grabadas con un teléfono móvil y enviadas a la CNN con la ayuda de Dios -del Dios nuestro, se entiende.
La Unión Europea, como tal, no paga unos millones de euros a los opositores "democráticos" de Irán. Lo hace el Reino Unido por su cuenta. Como lo hizo en 1953. De otras potencias que le piden a Irán que se deje de tontear con el uranio mientras hacen estallar bombas atómicas en Mururoa no tengo datos ahora. Alguno habrá.
Irán es un asunto complicado que se cuenta de forma simple. En general, los ciudadanos de los países occidentales que piensan sobre el asunto lo ven de dos maneras: la manera rústica y la ilustrada. La primera es en blanco y negro: los ayatolás son unos fanáticos, unos trastornados, unos putos dementes, mira cómo se juntan todos en esa plaza con fotos del barbudo viejo ese. País incomprensible. País prescindible. Nuestros medios de comunicación fortalecen esa visión de buena gana. Irán es un sitio de gente jodida de la cabeza que un día de estos vamos a tener que bombardear para mejorar su salud mental y fortalecer la democracia, etc.
La otra perspectiva es la ilustrada. Se basa en la novela ilustrada Persépolis, de la artista iraní residente en Europa Marjani Satrapi. No tengo nada en contra de Marjani ni de su cómic. De hecho está bastante bien. El problema es cuando el blanco y negro de su novela ilustrada se adopta como referencia de lo que es la historia de Irán. Esta historia se resume a lo siguiente: la Revolución contra el shá de Persia estuvo bien pero luego llegaron los barbudos chiítas y la jodieron porque son unos jodidos de la cabeza que no dejan a la gente hacer fiestas en casa y obligan a las tías a andar con velo por la calle -y además reprimen a los comunistas, es verdad.
De una forma o de otra, Irán es percibido en estas tierras liberadas como un lugar bastante chungo (no porque torturen a los comunistas), condenado a un ataque preventivo más pronto que tarde. Pero a mí me parece que algo decente tiene que tener un país que a pesar de una guerra de millones de muertos que se terminó hace nada, que no puede vender ni comerciar libremente con quien le parezca, cuyos estudiantes de ciencias tienen vetado el acceso a publicaciones, cursos y congresos en el mundo occidental, un país que tiene que quemar petróleo para encender la luz consigue, sin embargo, mantener universidades en las que se forma a gente capaz de enriquecer uranio. O generar cineastas que hacen películas aburridísimas pero llenas de los colorines que les faltan a los que van a los festivales cool. Algo habrá más que pistachos, barbudos fanáticos, descerebrados terroristas.
Dios ya sabemos que no puede ser porque el nuestro es el verdadero. Aún así, ante la duda, merece la pena no bombardear Irán antes de echarle un vistazo.
La Unión Europea, como tal, no paga unos millones de euros a los opositores "democráticos" de Irán. Lo hace el Reino Unido por su cuenta. Como lo hizo en 1953. De otras potencias que le piden a Irán que se deje de tontear con el uranio mientras hacen estallar bombas atómicas en Mururoa no tengo datos ahora. Alguno habrá.
Irán es un asunto complicado que se cuenta de forma simple. En general, los ciudadanos de los países occidentales que piensan sobre el asunto lo ven de dos maneras: la manera rústica y la ilustrada. La primera es en blanco y negro: los ayatolás son unos fanáticos, unos trastornados, unos putos dementes, mira cómo se juntan todos en esa plaza con fotos del barbudo viejo ese. País incomprensible. País prescindible. Nuestros medios de comunicación fortalecen esa visión de buena gana. Irán es un sitio de gente jodida de la cabeza que un día de estos vamos a tener que bombardear para mejorar su salud mental y fortalecer la democracia, etc.
La otra perspectiva es la ilustrada. Se basa en la novela ilustrada Persépolis, de la artista iraní residente en Europa Marjani Satrapi. No tengo nada en contra de Marjani ni de su cómic. De hecho está bastante bien. El problema es cuando el blanco y negro de su novela ilustrada se adopta como referencia de lo que es la historia de Irán. Esta historia se resume a lo siguiente: la Revolución contra el shá de Persia estuvo bien pero luego llegaron los barbudos chiítas y la jodieron porque son unos jodidos de la cabeza que no dejan a la gente hacer fiestas en casa y obligan a las tías a andar con velo por la calle -y además reprimen a los comunistas, es verdad.
De una forma o de otra, Irán es percibido en estas tierras liberadas como un lugar bastante chungo (no porque torturen a los comunistas), condenado a un ataque preventivo más pronto que tarde. Pero a mí me parece que algo decente tiene que tener un país que a pesar de una guerra de millones de muertos que se terminó hace nada, que no puede vender ni comerciar libremente con quien le parezca, cuyos estudiantes de ciencias tienen vetado el acceso a publicaciones, cursos y congresos en el mundo occidental, un país que tiene que quemar petróleo para encender la luz consigue, sin embargo, mantener universidades en las que se forma a gente capaz de enriquecer uranio. O generar cineastas que hacen películas aburridísimas pero llenas de los colorines que les faltan a los que van a los festivales cool. Algo habrá más que pistachos, barbudos fanáticos, descerebrados terroristas.
Dios ya sabemos que no puede ser porque el nuestro es el verdadero. Aún así, ante la duda, merece la pena no bombardear Irán antes de echarle un vistazo.
miércoles 23 de diciembre de 2009
La lotería ganó la guerra civil
La lotería debe ser de lo poco que se sigue llamando nacional en este territorio. La nación que tanto excita a Fedeguico y a su amiguito rechoncho y vidal es una foto de gestos desencajados, de chorros de alcohol en un bar cafetería de Getafe y de décimos de lotería que comparten mano con un cigarrillo a medio fumar a las diez y media de la mañana. La nación que mira una bolita de madera con unos números casuales y que admirará esas cifras como si fuesen una secuencia pitagórica de resultado diez. O sea, una nación que lo fía más a la suerte que a lo que hace o lo que tiene.
También una nación que habla de la lotería aunque no quiera, aunque se esconda, aunque sepa que los números que lleva en el bolsillo no coinciden ni por aproximación con el premio gordo, "cuidado con los gordos". No, aunque se huya, la lotería persigue a los nacionales de esa nación más de Sudokus anónimos que de teoremas de Pitágoras. Por eso, para fastidiar, los que salen de esta con lo puesto prefieren decir que donde esté la salud que se quite lo demás, que mejor tener un año tranquilo que no uno como este que se va al cuerno, que por mucho dinero que tengas en el fondo lo que importa es el bienestar. Y cosazas así.
Pero esta es la otra parte de la nación famosa de la que se viene hablando en este post. Más o menos la mitad de los ciudadanos del territorio abarcado por la lotería nacional se han gastado algo en este sorteo. La otra mitad ha pasado de largo. Así pues se habla de tres partes: los que no han comprado y los que sí lo han hecho, y de esta parte los que han ganado algo y los que no han ganado nada. Tres. Más Pitágoras. O tercerca vía. Blair. Zp. Qué rabia. Lo bueno, en todo caso, es que el tripartit de ciudadanos rompe la dialéctica de las dos Españas que es, en realidad, lo que pone a Fedeguico y a su amiguito rechoncho y vidal. La lotería nacional rompe el bi-españolismo y nos acerca a una realidad compleja: la de los pasotas, la de los perdedores y la de los (pocos) triunfadores.
Ahora se trata de hacer conceptos conjugados con la nueva España.
También una nación que habla de la lotería aunque no quiera, aunque se esconda, aunque sepa que los números que lleva en el bolsillo no coinciden ni por aproximación con el premio gordo, "cuidado con los gordos". No, aunque se huya, la lotería persigue a los nacionales de esa nación más de Sudokus anónimos que de teoremas de Pitágoras. Por eso, para fastidiar, los que salen de esta con lo puesto prefieren decir que donde esté la salud que se quite lo demás, que mejor tener un año tranquilo que no uno como este que se va al cuerno, que por mucho dinero que tengas en el fondo lo que importa es el bienestar. Y cosazas así.
Pero esta es la otra parte de la nación famosa de la que se viene hablando en este post. Más o menos la mitad de los ciudadanos del territorio abarcado por la lotería nacional se han gastado algo en este sorteo. La otra mitad ha pasado de largo. Así pues se habla de tres partes: los que no han comprado y los que sí lo han hecho, y de esta parte los que han ganado algo y los que no han ganado nada. Tres. Más Pitágoras. O tercerca vía. Blair. Zp. Qué rabia. Lo bueno, en todo caso, es que el tripartit de ciudadanos rompe la dialéctica de las dos Españas que es, en realidad, lo que pone a Fedeguico y a su amiguito rechoncho y vidal. La lotería nacional rompe el bi-españolismo y nos acerca a una realidad compleja: la de los pasotas, la de los perdedores y la de los (pocos) triunfadores.
Ahora se trata de hacer conceptos conjugados con la nueva España.
miércoles 16 de diciembre de 2009
Tres paradas
Veinticinco mujeres hablan a las nueve de la noche en los veinticuatro asientos de la parte de adelante del autobús de la línea 561 dirección Aluche. El autobús es una cosa de mujeres, niños y estudiantes. Los jubilados sólo lo usan para ir al hospital. Y muy de vez en cuando.
Las mujeres de este autobús hablan ruso, rumano, búlgaro, español y portugués de Brasil. Aunque no hablan todas. Porque a las nueve y pico de la noche ya cansa casi todo después de haber estado todo el día limpiando en un chalet de gente bien en Pozuelo. Se comenta, más que se habla. Hablan más (y alto) las adolescentes barrio medio tirando a bajo que se bajan, precisamente, en Campamento.
En este autobús no hay cadenadial ni radiolé. Hace frío cuando la puerta intenta abrirse y cuando no también. Las mujeres van abrigadas con sus abrigos del carrefour con capucha "ribeteada con pelo sintético". Color crema, color triste. Igual si pusiesen radio moscú la cosa se alegraba.
Se duda. Hay una luz -mortecina, por supuesto- pasando la clínica Quirón y sorteando la rotonda del viaducto. A la derecha brilla el carrefour donde se compran los abrigos y brilla también la ciudad de la imagen que produce los programas de televisión que más tarde van a consumir todas ellas, las adolescentes y los dos o tres pringaos como yo. Brilla el neón mentiroso, tramposo, micky fucking mouse que intenta hacer olvidar la realidad de pelo sintético.
Pero la realidad viaja en autobús de toda la vida de dios.
Las mujeres de este autobús hablan ruso, rumano, búlgaro, español y portugués de Brasil. Aunque no hablan todas. Porque a las nueve y pico de la noche ya cansa casi todo después de haber estado todo el día limpiando en un chalet de gente bien en Pozuelo. Se comenta, más que se habla. Hablan más (y alto) las adolescentes barrio medio tirando a bajo que se bajan, precisamente, en Campamento.
En este autobús no hay cadenadial ni radiolé. Hace frío cuando la puerta intenta abrirse y cuando no también. Las mujeres van abrigadas con sus abrigos del carrefour con capucha "ribeteada con pelo sintético". Color crema, color triste. Igual si pusiesen radio moscú la cosa se alegraba.
Se duda. Hay una luz -mortecina, por supuesto- pasando la clínica Quirón y sorteando la rotonda del viaducto. A la derecha brilla el carrefour donde se compran los abrigos y brilla también la ciudad de la imagen que produce los programas de televisión que más tarde van a consumir todas ellas, las adolescentes y los dos o tres pringaos como yo. Brilla el neón mentiroso, tramposo, micky fucking mouse que intenta hacer olvidar la realidad de pelo sintético.
Pero la realidad viaja en autobús de toda la vida de dios.
miércoles 25 de noviembre de 2009
Metrolina

[Foto Rafa Espada: www.rafaespada.com]
La niña de al lado masca chicle y hace pompas dentro de la boca chas-chas sin que haya ritmo con el vagón donde un friki de cascos blancos akg enormes come un bocadillo de pan integral y se deja el pico para el final sin que las migas caigan encima del adn que lee o mira el currante sentado al lado de la gostosa que nos mira con cara de qué pasa a los casi únicos que hablamos en el vagón aunque lo hagamos en plan tranqui para no molestar a la vieja repetible que se levanta con demasiada antelación para no perderse su parada.
A las nueve de la noche de este noviembre en la línea 10 somos casi todos insignificantes.
viernes 13 de noviembre de 2009
La onda bota
El tiempo me pasa volando mirando mapas con fronteras que dividen pueblos con kas en partes del mundo que no conozco y a lo mejor nunca conoceré porque precisamente no hay tiempo para todo excepto para repetir el nombre del pueblo ante un micrófono que antes ha amplificado nombres de políticos, miserables, genios, aburridos, escritores, cantantes, filósofos, ideólogos o asesinos.
El nombre del pueblo donde han muerto al menos treinta, o doce, o cuarenta sale de mi boca y golpea una membrana sujeta en acero inoxidable que unos cables interpretan en hostias sonoras hacia una mesa que a su vez se las manda a un emisor conectado a unas antenas monstruosas que finalmente envían el paquete para que rebote en la atmósfera desde una tierra de conejos.
Si el nombre del pueblo llega al pueblo ya no es problema mío. Lo más probable es que nadie, en ese momento, tenga un receptor de onda corta. Y si lo tiene lo que estará haciendo es contar los restos de lo que ha quedado de su vida. O la de los al menos doce muertos.
El mensaje no está indicado para los que ya saben lo que ha pasado. Se trata de llevárselo a otros que están en otro lado. Lo que no quita para que a uno le entren ganas de ver si Rawalpindi existe de verdad o es sólo un nombre en un mapa con muchas kas.
El nombre del pueblo donde han muerto al menos treinta, o doce, o cuarenta sale de mi boca y golpea una membrana sujeta en acero inoxidable que unos cables interpretan en hostias sonoras hacia una mesa que a su vez se las manda a un emisor conectado a unas antenas monstruosas que finalmente envían el paquete para que rebote en la atmósfera desde una tierra de conejos.
Si el nombre del pueblo llega al pueblo ya no es problema mío. Lo más probable es que nadie, en ese momento, tenga un receptor de onda corta. Y si lo tiene lo que estará haciendo es contar los restos de lo que ha quedado de su vida. O la de los al menos doce muertos.
El mensaje no está indicado para los que ya saben lo que ha pasado. Se trata de llevárselo a otros que están en otro lado. Lo que no quita para que a uno le entren ganas de ver si Rawalpindi existe de verdad o es sólo un nombre en un mapa con muchas kas.
martes 10 de noviembre de 2009
Cómo funciona un medio de comunicación
Uno llega, saluda, se quita la chaqueta, la cuelga en la percha, se sienta en su puesto, enciende el ordenador, pone su clave, abre el sistema, borra de la carpeta lo del día anterior y, si acaso, guarda lo que considera que vale la pena, echa un vistazo a los cables de las agencias, hace su lista de previsiones, las ordena por orden de prioridades, imprime la lista, se la lleva al jefe, se tachan cosas, se dice sí a otras, es cosa de un minuto, se vuelve a su sitio, vuelve a abrir la página de las agencias, repasa lo que ha visto antes de que en Colombia acusen a Hugo Chávez de amenazar con hacer la guerra, le da por mirar lo que dijo Chávez exactamente, comprueba que no amenaza a nadie con hacer la guerra, selecciona una frase completa del presidente de Venezuela para escribir la noticia sin utilizar la palabra amenazar, selecciona de paso una serie de cosas que pueden ilustrar un poco mejor el vallenato colombo-venezolano, repasa las noticias sobre el asunto, todo dios habla de "amenazas de guerra" de Chávez, se pone de mala hostia, les lee la frase completa de Chávez a los compañeros y dicen que efectivamente, no amenaza, pero se le mira con careto de qué más te dará, y por eso mismo a lo mejor uno termina escribiendo con peor baba de la que ya se le había ido generando por naturaleza, y se imprime, y se vocea todo tal cual está escrito en el micrófono.
Luego resulta que en el Telediario se hace una conexión en directo con Bogotá para preguntar por las razones de las "nuevas amenazas de Chávez". Y uno se bebe su vinito y se ve en la obligación de escribir esto en este blog submarino. Donde tampoco hay censura. ¿Qué os habíais creído? Lo que hay es mucho gilipollas.
Luego resulta que en el Telediario se hace una conexión en directo con Bogotá para preguntar por las razones de las "nuevas amenazas de Chávez". Y uno se bebe su vinito y se ve en la obligación de escribir esto en este blog submarino. Donde tampoco hay censura. ¿Qué os habíais creído? Lo que hay es mucho gilipollas.
miércoles 4 de noviembre de 2009
José Luis López Vázquez
José Luis López Vázquez me parecía cutre cuando era pequeño: porque él era pequeño, calvo, con bigote de esos tiempos, tenía la voz rara y hacía gestos extraños. Encima se juntaba con Gracita Morales, que de gracia pues sí, más bien poca, o mucha si a uno le gusta reírse de los aparentemente parapléjicos mentales. Que no era mi caso.
Luego José Luis López Vázquez se hizo viejo de repente y su calva ya no brillaba ni su bigote era tan cutre ni sus aspavientos tenían que ser por fuerza una cosa así como histérica. No. De pronto José Luis López Vázquez se hizo actor. Doscientas películas después. Gracita Morales ya estaba criando malvas en el cementerio de la Almudena.
Pero va y resulta que según la agencia EFE, José Luis López Vázquez, con ese nombre tan largo y tan fácil, en realidad, era el prototipo del español "superado por los acontecimientos" en tiempos de blanco y negro franquista, postguerrero, católico y nacional. Que resulta que los directores de los que no se acuerda ni dios porque están muertos desde la hermosa transubstanciación, o porque están muertos de verdad, supieron sintetizar a aquel español derrotado, vencido, o vencedor y herido, en la figura calva, bigotuda e histriónica de José Luis López Vázquez. Eso dice la agencia EFE, que también nació en aquella época, por cierto.
Total: que José Luis López Vázquez, el niño que se subió a las tablas del María Guerrero porque no tenía ni pa comer, al que su padre le había abandonado, el niño viejo que todos los españoles llevamos dentro, ese José Luis López Vázquez, es nosotros. Triste hasta en las fotos de reconocimiento, honra y loor; triste en esas fotos de portadas de muertos que nos dan los periódicos esta semana; triste más triste que Agustín González, que también era histriónico, cutre, melancólico y derrotado pero vencedor herido; triste como me parece que es el arte cinematográfico español.
Que me parece que José Luis López Vázquez se murió sin querer. O a la inversa: que lo fuimos matando sin querer queriendo, haciéndolo más viejo todavía de lo que ya era cuando andaba por el teatro. Adolescente, histriónico, envejecido, romo y de felicidad imposible.
No se merecía que se lo llevasen en una cabina. Así. En silencio.
Luego José Luis López Vázquez se hizo viejo de repente y su calva ya no brillaba ni su bigote era tan cutre ni sus aspavientos tenían que ser por fuerza una cosa así como histérica. No. De pronto José Luis López Vázquez se hizo actor. Doscientas películas después. Gracita Morales ya estaba criando malvas en el cementerio de la Almudena.
Pero va y resulta que según la agencia EFE, José Luis López Vázquez, con ese nombre tan largo y tan fácil, en realidad, era el prototipo del español "superado por los acontecimientos" en tiempos de blanco y negro franquista, postguerrero, católico y nacional. Que resulta que los directores de los que no se acuerda ni dios porque están muertos desde la hermosa transubstanciación, o porque están muertos de verdad, supieron sintetizar a aquel español derrotado, vencido, o vencedor y herido, en la figura calva, bigotuda e histriónica de José Luis López Vázquez. Eso dice la agencia EFE, que también nació en aquella época, por cierto.
Total: que José Luis López Vázquez, el niño que se subió a las tablas del María Guerrero porque no tenía ni pa comer, al que su padre le había abandonado, el niño viejo que todos los españoles llevamos dentro, ese José Luis López Vázquez, es nosotros. Triste hasta en las fotos de reconocimiento, honra y loor; triste en esas fotos de portadas de muertos que nos dan los periódicos esta semana; triste más triste que Agustín González, que también era histriónico, cutre, melancólico y derrotado pero vencedor herido; triste como me parece que es el arte cinematográfico español.
Que me parece que José Luis López Vázquez se murió sin querer. O a la inversa: que lo fuimos matando sin querer queriendo, haciéndolo más viejo todavía de lo que ya era cuando andaba por el teatro. Adolescente, histriónico, envejecido, romo y de felicidad imposible.
No se merecía que se lo llevasen en una cabina. Así. En silencio.
martes 30 de junio de 2009
Buen reportero
Muy rápido, que quiero ver el documental de Alberto Arce sobre Gaza en La2 (diecisiete minutos de retraso, por ahora). Pablo Ordaz está mandando buenas crónicas desde Tegucigalpa. Hoy ha conseguido hablar con el presidente golpista Micheleti ("Gorileti", según algunos). Este es el enlace.
Así, sí.
Así, sí.
jueves 25 de junio de 2009
Indies, y saben tocar
Pasa muchas veces. Si fuesen de Birmingham, Glasgow o Bristol se nos caería la baba y nos compraríamos camisetas de colores más o menos llamativos con un troquel de su jeta, su símbolo o su "britaneidad" en general. Pero como son de Murcia pasa que ni puto caso. Pues por este blog que no quede. Klaus & Kinski saben tocar y me gusta la idea de hacer una manifestación en un salón.
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